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Cognitivas

Alteraciones cognitivasLas personas que han sufrido un daño cerebral sobrevenido pueden padecer alteraciones cognitivas cuya sintomatología vendrá determinada por las áreas corticales lesionadas. Es importante tener presente que no han de darse todas las manifestaciones y que en estas también influye la propia personalidad del afectado.

Las alteraciones más comunes son:

Los déficits de la percepción visual hacen referencia a la dificultad para reconocer objetos cuando estos se exponen parcialmente a la vista o cuando se ven desde ángulos inusuales. Destacan los del color, constancia de forma y figura-fondo.

La agnosia es la incapacidad para reconocer objetos y rostros. La agnosia de una modalidad puede ser compensada utilizando otras que no están afectadas. Las más frecuentes son la agnosia visual de objetos, la táctil o asterognosia, agnosia auditiva, olfatoria y la prosopagnosia.

Los déficits espaciales, como su nombre indica, son los que cursan con una alteración del componente espacial para realizar tareas que requieren la reunión de las partes para construir un todo, para orientar el cuerpo en el espacio, encontrar caminos, etc. Los más importantes son los defectos del campo y exploración visual, los déficits constructivos, trastornos de la imagen y esquema corporal y la desorientación topográfica.

La apraxia es la alteración de la capacidad para manipular objetos o realizar actos con una finalidad determinada. Las tres más significativas son la motora, la constructiva y del vestido.

Cuando existen dificultades para que la actividad mental se mantenga centrada sobre un aspecto, objeto o actividad específica, hablamos de trastornos de la atención. Estos trastornos pueden afectar a la atención focalizada, sostenida, selectiva o dividida. También se incluye en estos el síndrome de negligencia.

Los problemas de memoria surgen cuando aparecen dificultades para retener y recordar mediante procesos asociativos inconscientes, sensaciones, impresiones, ideas y conceptos previamente experimentados, así como de la información que se aprendió conscientemente. Las partes de la memoria que se pueden afectar son la memoria de trabajo, la visual y la verbal; también surgen problemas de evocación.

Las alteraciones en las funciones ejecutivas surgen principalmente en lesiones de lóbulo frontal e incluyen dificultades en la planificación, iniciativa y solución de problemas. Se caracteriza por un aumento de la distracción, control deficiente del propio rendimiento y problemas para utilizar la retroalimentación.

Es importante hacer referencia al hecho de que las alteraciones cognitivas pueden cursar con alteraciones como labilidad emocional, falta de autocontrol, ausencia de conciencia de enfermedad, enlentecimiento del pensamiento (bradipsiquia), impulsividad y, en algunos casos agresividad.

Emocional/Conductual

Alteraciones emocionalesLas secuelas de tipo neuropsicológico derivadas de un daño cerebral sobrevenido son de tipo cognitivo, alteraciones emocionales y problemas conductuales, todas ellas están estrechamente relacionadas de un modo complejo. Generalmente, la familia y el propio afectado afronta mejor las secuelas de tipo físico y neurológico, que los cambios conductuales y emocionales.

Ya desde la edad media se consideraba que las facultades mentales estaban localizadas en distintas partes del cerebro, pero no fue hasta la segunda mitad de S.XIX cuando Paul Broca describió de un modo científico las alteraciones de los procesos mentales. Localizó una función mental compleja en una parte del córtex el centro de las imágenes motoras de las palabras. A partir de este momento ha habido una continua evolución hacia el conocimiento del funcionamiento del cerebro, siendo conscientes de la importancia de ver qué sistemas intervienen en cada una de las funciones, para entender los problemas conductuales y las alteraciones de tipo emocional que en gran medida estarán en función de cambios de tipo cognitivo.

“Era difícil aceptar la idea de que algo tan cercano al alma humana como el juicio ético, o tan ligado a la cultura como la conducta social, pudieran depender de forma significativa de una región específica”. Antonio R. Damasio. El error de Descartes (pg.34)

Alteraciones emocionales que es frecuente encontrarse tras un DCS:

Autoestima inadecuada, humor depresivo, depresión, labilidad emocional (cambios de humor frecuentes), ansiedad, impulsividad, irritabilidad, suspicacia, desinhibición (también sexual), acentuación del carácter previo, infantilismo.

Alteraciones conductuales; No se comporta como antes, es distinto, está agresivo, o inhibido, presenta déficit en las habilidades sociales (no sabe comportarse en situaciones sociales, su comportamiento es inadecuado; diciendo cosas inapropiadas, por ejemplo).

La experiencia nos dice que tratar dichas secuelas no es algo fácil y su rehabilitación seguramente se prolongará más allá que la de otras secuelas.

Y no quisiéramos terminar sin hacer una reflexión al respeto de las secuelas de tipo emocional; se sumará a ellas, de un modo tan estrecho, que a veces es difícil delimitar, las reacciones emocionales que se tienen ante un cambio de vida radical, ante verse incapacitado o darse cuenta de que supuestos apoyos con los que uno contaba en su vida no han estado en los momentos difíciles. No hay que olvidar que sufrir un daño cerebral es algo duro tanto para el afectado como para la familia, que las circunstancias en que se ha dado han podido ser traumáticas y que en definitiva, es de gran utilidad pararse a pensar en la situación real de la persona que tenemos delante.

Comunicación y lenguaje

Comunicación y lenguajeLos pacientes que han sufrido un daño cerebral sobrevenido pueden padecer secuelas en distintos aspectos de la comunicación. Aparecen en función del caso: afectación del lenguaje, el habla, la voz o varios de ellos unidos. Normalmente, crean una incapacidad para comunicarse con su entorno, para integrarse de nuevo en el ámbito laboral y social y, en muchas ocasiones consecuencias emocionales muy severas.

La sintomatología de los trastornos del lenguaje viene determinada por las áreas corticales lesionadas. Así, existen clasificaciones que sitúan estos trastornos llamados “afasias” como alteraciones expresivas, receptivas o ambas. Generalmente, no se dan cuadros puros y la taxonomía de las afasias es inicialmente orientativa, ya que tras la rehabilitación el paciente evoluciona hasta grados afásicos más leves.

Tradicionalmente se acepta la existencia de los siguientes cuadros afásicos:

  • Afasia de Broca
  • Afasia de Wernicke
  • Afasia de conducción
  • Afasia sensorial transcortical
  • Afasia motora transcortical
  • Afasia amnésica (nominal)
  • Afasia global
  • Afasias mixtas

Los trastornos motores del habla derivados de DCS son las disartrias (son los de mayor incidencia en TCE), que se producen por una alteración en el control muscular de los mecanismos del habla. Suelen estar alterados uno o varios de los siguientes sistemas: respiración, fonación, resonancia, articulación y prosodia. Y además, se observa lentitud, debilidad, incoordinación o cambio de tono de la musculatura del habla.

Por otro lado, podemos encontrarnos con trastornos motores del habla, problemas en la inervación que compromete la musculatura encargada de la producción oral, por hemiplejía o parálisis faciales.

En el caso de las apraxias, no se dan déficits en el funcionamiento muscular sino una incapacidad para realizar los movimientos voluntarios con órganos bucofonatorios(apraxia oral) o incapacidad para reproducir un patrón articulatorio y manejar los sonidos lingüísticos (apraxia verbal).

A veces, los trastornos motores, así como la apraxia oral, ocasionan trastornos de la deglución (disfagia ) que pueden remitir espontáneamente o requerir un tratamiento específico.

Se pueden dar también alteraciones de la voz añadidas a los trastornos ya mencionados o de forma aislada. Con frecuencia responden a lesiones en la musculatura laríngea específicamente, por traumatismo directo, traqueotomía produciendo lesiones en la cavidad laríngea o intubación excesiva o inadecuada,…

En los casos en que no es posible que se dé comunicación suficientemente funcional, existen opciones para que la comunicación se lleve a cabo mientras se recuperan las habilidades anteriores o para que sea posible una vez que no se han conseguido los resultados necesarios. La Comunicación Aumentativa y Alternativa es el conjunto de métodos, estrategias, símbolos y tecnologías que facilitan que esta funcionalidad se produzca.

Motor

Alteraciones motorasLas alteraciones motoras van a afectar a miembros superiores, inferiores y/o tronco dependiendo de la localización y extensión del daño cerebral sufrido.

Para tener una visión general las hemos clasificado de la siguiente manera:

Alteraciones de la función muscular: hacen referencia a dos tipos de parálisis (entendiendo parálisis como la alteración reversible o irreversible de la función motora de un músculo o grupo muscular), cuando existe una parálisis completa de la musculatura de los miembros hablamos de plejía y cuando hay una parálisis parcial de la musculatura hablamos de paresia.

Según las partes afectadas del cuerpo diferenciamos: hemiparesia – hemiplejía (afectación de todo un lado del cuerpo, con o sin inclusión de la cara), paraplejía – paraparesia (afectación en las extremidades inferiores), tetraplejía – tetraparesia (afectación de los cuatro miembros) y monoplejía – monoparesia (afectación de una parte del miembro, como la mano, pie, etc.).

Normalmente, una afectación u otra dependerá de que la lesión sea en hemisferio cerebral, tronco o corteza.

Alteraciones del tono muscular: hacen referencia a la alteración en el estado normal de tensión de los músculos en reposo. Cuatro términos con los que vamos a designar esta patología: hipotonía (disminución del tono muscular normal), flaccidez (pérdida del tono muscular normal), hipertonía (aumento del tono muscular normal) y espasticidad (forma de hipertonía con aumento de la resistencia al estiramiento con afectación habitual de los flexores del brazo y extensores de las piernas). Normalmente por lesión de vías corticales como la piramidal.

Alteraciones del movimiento: estas son las alteraciones en las que no hay una afectación puramente muscular pero sí una dificultad para realizar movimientos precisos y correctos. Las más usuales son: el temblor intencional o de acción (son movimientos oscilantes, rítmicos y mantenidos de los músculos que dan lugar a acciones groseras que no aparecen en reposo y sí con el movimiento), distonía (se trata de una contracción muscular prolongada al intentar el movimiento), disdiadococinesia (es la incapacidad para realizar movimientos alternantes rápidos con regularidad) y dismetría (movimientos bruscos sobrepasando el objetivo en lugar de movimientos suaves y exactos). Generalmente por lesiones cerebelosas.

Alteraciones de los reflejos: aunque no es una alteración motora propiamente dicha, la incluimos en este apartado ya que las alteraciones en la respuesta inmediata e involuntaria de las estructuras vivas que resulta del estímulo de un receptor sensible pueden influir muchas veces sobre la ejecución correcta de un movimiento. Las más significativas son la hiperreflexia (aumento de las reacciones reflejas) y arreflexia (ausencia de reflejos).

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