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Fisioterapia

FisioterapiaLas lesiones producidas por un daño cerebral sobrevenido deben ser tratadas por un equipo multidisciplinar en el que se incluye la fisioterapia. El equipo trabaja estableciendo unos objetivos conjuntos para poder proporcionar al afectado la mayor autonomía posible, para que recupere la mayor independencia en su vida diaria y en su vida de relación. La fisioterapia en concreto busca esta independencia tratando los trastornos motores y sensitivos derivados del daño cerebral, facilitando los patrones normales de movimiento.

Según el área del cerebro afectada y la extensión de la lesión vamos a encontrar secuelas muy distintas de un daño cerebral a otro. Además, el estado de ánimo del afectado, las ganas de colaborar, la edad, la situación socio-familiar de cada uno, etc., son factores que influyen en su rehabilitación. Por todo esto, es necesario hacer una evaluación detallada a partir de la cual se establecerá un tratamiento fisioterápico individual y personalizado.

Para obtener los mejores resultados rehabilitadores, es importante que el tratamiento de fisioterapia empiece lo antes posible tras la lesión (por regla general, se iniciará antes de las 24 horas después del accidente).

En caso de que el afectado entre en un estado de coma estable (fase del despertar, fase vegetativa ) es conveniente que reciba fisioterapia que consistirá en:

  • Mantener la función respiratoria y trastornos de la deglución
  • Mantener la amplitud articular y evitar complicaciones cutáneas y ortopédicas mediante movilización del paciente y cambios posturales
  • Recuperar las aferencias sensoriales mediante el mayor número de estimulación posible (hablándole, tocándole, poniéndole música, mostrándole colores, olores.)

Una vez que sale del coma, se ven las secuelas y a partir de estas, se organiza la recuperación del afectado con participación activa del mismo. En general, el tratamiento buscará:

  • La reeducación postural
  • La normalización del tono muscular
  • La adquisición de reacciones posturales, volteos, reacciones de enderezamiento
  • La estimulación del lado indemne para facilitar la reconstrucción sensitiva y el autorreconocimiento del esquema corporal deteriorado
  • Mejorar el control de las posiciones sentado, de pie y de la marcha
  • Mejorar la coordinación, el control de movimientos
  • La reeducación de la marcha

La duración de cada sesión debe ser de una hora aproximadamente, tiempo que necesita el sistema nervioso central para una reorganización plástica. En una fase inicial conviene recibir el tratamiento como mínimo una vez al día (cuanto más mejor). Tras una progresiva consolidación de movilidad y recuperación de funciones se puede reducir a dos o tres veces por semana. Una vez que el objetivo se convierte en el mantenimiento de movimientos y funciones recuperadas, se puede reducir aún más pero nunca conviene abandonarlo por completo a menos que el afectado haya recuperado totalmente su estado anterior.

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