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Emocional/Conductual

Alteraciones emocionalesLas secuelas de tipo neuropsicológico derivadas de un daño cerebral sobrevenido son de tipo cognitivo, alteraciones emocionales y problemas conductuales, todas ellas están estrechamente relacionadas de un modo complejo. Generalmente, la familia y el propio afectado afronta mejor las secuelas de tipo físico y neurológico, que los cambios conductuales y emocionales.

Ya desde la edad media se consideraba que las facultades mentales estaban localizadas en distintas partes del cerebro, pero no fue hasta la segunda mitad de S.XIX cuando Paul Broca describió de un modo científico las alteraciones de los procesos mentales. Localizó una función mental compleja en una parte del córtex el centro de las imágenes motoras de las palabras. A partir de este momento ha habido una continua evolución hacia el conocimiento del funcionamiento del cerebro, siendo conscientes de la importancia de ver qué sistemas intervienen en cada una de las funciones, para entender los problemas conductuales y las alteraciones de tipo emocional que en gran medida estarán en función de cambios de tipo cognitivo.

“Era difícil aceptar la idea de que algo tan cercano al alma humana como el juicio ético, o tan ligado a la cultura como la conducta social, pudieran depender de forma significativa de una región específica”. Antonio R. Damasio. El error de Descartes (pg.34)

 

 

Alteraciones emocionales que es frecuente encontrarse tras un DCS:

Autoestima inadecuada, humor depresivo, depresión, labilidad emocional (cambios de humor frecuentes), ansiedad, impulsividad, irritabilidad, suspicacia, desinhibición (también sexual), acentuación del carácter previo, infantilismo.

 

Alteraciones conductuales; No se comporta como antes, es distinto, está agresivo, o inhibido, presenta déficit en las habilidades sociales (no sabe comportarse en situaciones sociales, su comportamiento es inadecuado; diciendo cosas inapropiadas, por ejemplo).

La experiencia nos dice que tratar dichas secuelas no es algo fácil y su rehabilitación seguramente se prolongará más allá que la de otras secuelas.

Y no quisiéramos terminar sin hacer una reflexión al respeto de las secuelas de tipo emocional; se sumará a ellas, de un modo tan estrecho, que a veces es difícil delimitar, las reacciones emocionales que se tienen ante un cambio de vida radical, ante verse incapacitado o darse cuenta de que supuestos apoyos con los que uno contaba en su vida no han estado en los momentos difíciles. No hay que olvidar que sufrir un daño cerebral es algo duro tanto para el afectado como para la familia, que las circunstancias en que se ha dado han podido ser traumáticas y que en definitiva, es de gran utilidad pararse a pensar en la situación real de la persona que tenemos delante.

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