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Psicoterapia

En el daño cerebral la atención psicológica se debe de dirigir tanto al afectado como hacia los familiares, porque todos sufren cambios dramáticos en sus vidas.

En los afectados supone una perdida de su vida anterior y un reaprendizaje y adaptación a una situación nueva, impuesta, y siempre desventajosa. En los familiares conlleva una reorganización del sistema familiar, de expectativas de futuro, etc.

Además, es importante que este apoyo psicológico se brinde desde los primeros momentos en que ocurre el daño cerebral y a lo largo de las diferentes situaciones que se van viviendo:

CóleraEl primer impacto es el ingreso en el hospital, este acontecimiento conlleva un fuerte estrés porque es un hecho imprevisible e inesperado, suelen ser los familiares los que sufren de forma más violenta esta primera circunstancia. En ocasiones supone enfrentar la situación de ver al familiar en coma. En la etapa hospitalaria, las estructuras familiares se ven fuertemente alteradas por el ingreso prolongado del afectado, todas las energías y recursos se dirigen al cuidado del familiar. Durante todo este periodo los diferentes sentimientos negativos se mezclan, ansiedad, miedo, desesperanza, etc. Por todo ello se hace necesaria una atención psicológica que en la actualidad no se brinda en la mayoría de los hospitales públicos.

Pero las dificultades no terminan aquí y la vuelta a casa supone un cambio deseado y temido al mismo tiempo, es el momento en el que el afectado y su entorno empiezan a afrontar las consecuencias que se derivan de la lesión cerebral sufrida, fuera del marco protector del hospital. Las dificultades se van presentando de forma constante y en las diferentes esferas familiar, social, laboral, etc.

Existen diferentes modelos que intentan recoger las diferentes etapas emocionales por las que atraviesa una familia a lo largo de la evolución de un afectado de daño cerebral:

  • Estado de shock: caracterizado por el impacto emocional, el desconocimiento, la angustia ante una situación nueva e imprevista. El principal sentimiento es el deseo de que sobreviva.
  • Negación del daño: etapa marcada por la hiperactividad familia y la búsqueda de soluciones imposibles. Se tiene confianza en que el paciente se pondrá bien y la vida volverá a ser la misma de antes.
  • Cólera: contra la situación en la que se ven inmersos de golpe, y en su caso, el duelo, la autoculpabilidad.
  • Depresión: Constituye el momento de oscuridad, de ausencia de expectativas y pérdida de autoestima. Se tiene la certeza de que la vida del afectado no volverá a ser la de antes.
  • Adaptación: o la búsqueda de salidas adaptadas a la nueva situación. Se realizan las modificaciones pertinentes en la familia, con la consiguiente redefinición de expectativas y relaciones familiares.

En este sentido los expertos señalan que la superación del impacto psicológico causado por una lesión cerebral grave puede llegar a ser más lenta que la adaptación física.

Si intentamos traducir este esquema situacional a patologías concretas y frecuentes se observa:

  • Familiares : Depresión: tristeza, cansancio… Ansiedad: inquietud, nerviosismo… Quejas somáticas: problemas de sueño, alimentación…, etc.
  • Afectados: Irritabilidad, Falta de motivación, Infantilismo, Ansiedad, Labilidad emocional, Baja autoestima, etc.

Para paliar esta situación es fundamental un tratamiento y apoyo psicológico enmarcado dentro de un equipo multidisciplinar y encaminado a aliviar el nivel de estrés y ansiedad en los primeros momentos y con el tiempo, intentar conseguir la adaptación a la situación actual, y la autonomía y funcionalidad de los diferentes miembros de la familia.

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